27 oct. 2011

Escribir

Actualmente se suele escribir mucho más de lo que se lee. Blogs, tweets, notas de facebook, comentarios a las noticias de los periódicos, comentarios a los comentarios, cuentos, mini y micro relatos, poesía y poemitas, teorías de la conspiración, historias de vampiros y de templarios, autoayuda recomendada por otros… La gente ha descubierto que tiene necesidad de “expresarse”, aún cuando saben que los demás también la tienen y dedicarán más tiempo a ello que a saber qué piensa el resto, o simplemente a obtener un mínimo de instrucción. Internet ha otorgado el don del habla, nosotros hemos renunciado al de escuchar.

También ocurre esto a muchos de quienes se titulan escritores y que a esta altura deberían haber sacado una cuenta sencilla: con celosa dedicación, mucha suerte y más talento, podrían terminar un libro medianamente potable tras haberse leído, pongamos, diez mil libros, o así. Si el talento escasea y la suerte es esquiva, las matemáticas aconsejan algún grado exponencial de dos cifras, por lo menos.

Nos repetimos como tartamudos nerviosos. Copiamos sin descanso, en conciencia o sin saberlo. Descubrimos lo evidente y nos quedamos tan tranquilos, admirándonos si tenemos algún espejo cerca.

¿Acaso no será el momento oportuno para que dejemos de escribir? ¿Acaso no habrá suficiente literatura escrita ya como para que podamos dedicar toda la vida al diván, las gafas graduadas y ese sentimiento de que los mundos confluyen allí, en tu salón?

Hay quien opina que esta cuestión del todo gratis los peer to peer y las descargas acabará con los creadores. Si esto ocurriera -no ocurrirá, hay un montón de gente por ahí que necesita alimentar su ego-, no estaría del todo mal.

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